¿Cómo funciona un TPV?

Si acabas de adquirir un Terminal de Punto de Venta o estás pensando en comprar uno, lee este artículo y disfruta de la información que se ha recopilado para ofrecerte una guía útil que te ayude. A continuación te mostraremos todos los detalles que debes tener en cuenta para que tengas la máxima información posible y no se te escape ningún detalle. Vamos allá. Si quieres más información puedes ver este post que te dejamos a continuación: Ver post.

¿Para qué sirve un TPV o Terminal de Punto de Venta?

En términos generales, se trata de un dispositivo que, de distintas maneras, cumple la función de servir de interfaz de cobro/pago entre un operador y su cliente. Todo ello lo realiza mediante el uso de tarjetas de crédito o de débito, en lugar de medios tradicionales como el efectivo y los cheques conformables. Este instrumento vincula a ambos agentes y les permite cerrar transacciones comerciales de un modo eficiente, seguro y práctico. Dependiendo de su tipo, variará la manera en que cada uno de ellos funcione. Sin embargo, hay pasos que se repiten al momento de cerrar la operación comercial entre las partes.

¿Cómo se usa un exactamente un TPV?

Pasos a seguir para el pago de bienes con Terminales de ventas:

  • El operario registra el monto del producto/servicio a comprar, bien sea con el auxilio de un lector de barras o de manera manual a través de un teclado.
  • Se piden datos de identidad del cliente y se introducen en el dispositivo.
  • Se solicita información del tipo de cuenta y se selecciona la opción señalada.
  • Se introduce el monto a cancelar por el cliente y se le muestra para que dé su aprobación o manifieste su inconformidad.
  • Se pide al cliente que introduzca algún tipo de código de seguridad que permita la validación de la transacción.
  • Se espera la respuesta de la entidad bancaria respecto al estado de la operación y el resultado de esta.
  • Se imprime un comprobante en caso de ser aprobado el pago o, en caso contrario, se imprime el ticket que muestra el motivo del fallo en la transacción. En este último paso, se repite la operación si el cliente así lo solicita.
  • Se retira la tarjeta de débito o crédito del equipo y se devuelve al propietario.

terminal punto de venta

En muchos casos, dependiendo el tipo de TPV empleado, pueden, como ya veremos, ocurrir variaciones a los pasos ya enlistados. Puede presentarse la situación en que, superado cierta cantidad, el banco informe a través de su móvil al cliente de la transacción para que este de su aprobación y permita que la misma se ejecute. En otras circunstancias, queda limitado el número de fallos permitidos de manera consecutiva por inconvenientes con claves de seguridad exigidas al momento de realizar operaciones, pudiéndose llegar al bloqueo de la tarjeta en prevención de que esta pueda hallarse extraviada o haya sido objeto de hurto.

Al ser un dispositivo que opera a través del uso de una tarjeta de crédito o débito, debe intermediar un protocolo establecido por los emisores de las tarjetas para que estas puedan funcionar como se espera. En la mayoría de los casos, también debe mediar una o varias entidades bancarias; por un lado la del poseedor del dispositivo y, por otro, la del cliente, en caso de no ser la misma. Cada entidad financiera fija los términos de operatividad y el conjunto de pasos de seguridad que cada parte debe seguir. En muchos casos, solo difieren ligeramente de una institución a otra. Sin embargo, todas mantienen un nivel de seguridad que permite generar confianza en todos los intercambios comerciales que hacen uso del TPV. A continuación se presentan las distintas particularidades.

TPV tradicional

Como se ha explicado en artículos anteriores, este tipo de terminales son suministrados por los bancos a pedido del solicitante. Es propiedad de la institución financiera y, por tanto, se establece una renta que deberá cancelar el que haga uso del equipo. Dicha cuota varía en porcentaje. También discrimina entre si el cliente emplea una tarjeta de crédito o una de débito para cancelar su compromiso. Otra novedad referente al funcionamiento de este tipo de modalidad está en el establecimiento de penalidades de carácter monetario cuando el flujo de transacciones no mantenga un determinado nivel; es decir, se establece un mínimo a partir del cual se aplicará una sanción si no es superado. También hay que señalar que, a diferencia del TPV móvil, la mayoría de los periféricos complementarios se encuentran vinculados de una manera adecuada. Bien sea en el dispositivo que integra en uno solo el teclado, pantalla e impresora de recibos; o bien, en el que hace uso de un CPU y otros elementos de forma más descentralizada.

TPV móvil

TPV móvil

En esta modalidad de terminales se requiere de la mediación de una Tablet o un equipo de telefonía móvil para su funcionamiento. Además, requieren la vinculación con periféricos externos no integrados como una impresora para los comprobantes de pago, un lector de código de barras o un teclado adicional. Opera mediante la contratación de servicios con una entidad bancaria.

TPV virtual

TPV virtual

Este tipo de terminal corresponde a aquellos no presenciales, los que participan en el comercio electrónico. En este caso, se contratan los servicios de un banco para que facilite una plataforma que permita el intercambio. En cada operación se garantiza la seguridad mediante el uso de medios de refuerzo que ayuden a eludir los fraudes electrónicos. En ellos el cliente debe dar su visto bueno a la operación mediante algún tipo de comprobación alterna para que esta pueda tener lugar. A diferencia de las transacciones offline, las medidas de seguridad son más estrictas, pues abundan los antecedentes de engaño y estafa por parte de personas inescrupulosas que se aprovechan del anonimato que brinda el internet.

Conclusiones

Durante estos párrafos anteriores hemos visto lo más fundamental que se debe saber del funcionamiento de los Terminales de Punto de Venta. Esto constituye un aporte importante para ayudar a una mejor comprensión de las ventajas que permiten dichos sistemas de cobro y al mantenimiento de la efectividad y comodidad de las operaciones comerciales. Además, se busca facilitar la adopción de los mismos como instrumentos que generen un incremento no despreciable en el retorno por cobro de los bienes y servicios que se ofertan.

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